Neurocirugía y Cirugía de Columna

    El dolor de espalda y de la región cervical representan dos de los problemas más frecuentes a los que se enfrenta diariamente el neurocirujano.

 

 

 

Los trastornos de la columna vertebral pueden originar episodios de dolor intenso que llega a ser muy invalidante para el paciente, o bien cronificarse, dificultando enormemente su calidad de vida.

   

Especialista en Neurocirugía y Cirugía de Columna
En ocasiones ponen en peligro la adecuada funcionalidad de las raíces nerviosas o incluso de la médula espinal. Cuando el tratamiento médico conservador se ha mostrado insuficiente, una intervención quirúrgica puede ser la solución que logre el alivio del dolor y la sintomatología. Los conceptos actuales en neurocirugía de la columna vertebral se fundamentan en el manejo de las afecciones espinales mediante procedimientos quirúrgicos menos invasivos, que permiten un correcto tratamiento de las diversas patologías con un postoperatorio mucho menos molesto para el paciente, ya que se realizan de forma percutánea o con mínimas incisiones y escasa manipulación muscular. La neuroendoscpia es una de estas técnicas que en el Hospital Quirónsalud Murcia se ha realizado de forma pionera en la Región de Murcia con unos resultados muy positivos para el paciente.

Estas técnicas nos permiten la movilización precoz en el postoperatorio y el alta hospitalaria casi de forma ambulatoria.

Columna cervical:

La columna cervical es la porción de la columna vertebral que presenta mayor movilidad. Además, desde un punto de vista biomecánico, se encuentra poco protegida. Estos factores hacen que la patología de la columna cervical sea, tras la columna lumbar, el motivo más frecuente de consulta al neurocirujano.

Desde un punto de vista mecánico, la columna cervical se compone de siete vértebras cervicales que junto con los discos intervertebrales, ligamentos y musculatura cervical, se encargan de dotar de movimiento a esta porción de la columna. Igualmente importante es la función de protección de las estructuras nerviosas, médula espinal y raíces nerviosas, que presentan estas estructuras. Las lesiones de tipo óseo o ligamentoso pueden desembocar en cuadros de afectación neurológica que motiven un tratamiento urgente de dicha patología. Algunas de las lesiones más frecuentes a este nivel son las hernias discales cervicales y la patología traumática, que ha experimentado un gran aumento en los últimos años debido, fundamentalmente, a los accidentes de tráfico.

Columna torácica:

A pesar de ser el mayor de los segmento de la columna raquídea al estar compuesto por doce vértebras, es la porción de la columna con menor incidencia de patología neuroquirúrgica. Esto se debe al hecho de que es el segmento de la columna con menor movilidad, puesto que las costillas limitan en gran parte la movilidad de la columna torácica y a la vez la dotan de una gran protección frente a traumatismos y sobrecargas, lo que explica la baja incidencia de hernias discales a este nivel. La patología tumoral que asienta a este nivel: ya sea sobre estructuras nerviosas (neurinomas, meningiomas, astrocitomas, etc.) o sobre estructuras osteoarticulares (hemangiomas, metástasis óseas, etc.) En cuanto a la patología osteoarticular, nosotros nos centramos en las hernias discales y la estenosis de canal raquídeo.

Columna lumbar:

La columna lumbar es sin duda la zona del raquis donde se acumulan mayor número de patología neuroquirúrgica. Este hecho se explica fácilmente por factores mecánicos. Es la zona sobre la que descansa mayor peso, del tronco y extremidades superiores y a diferencia de la columna dorsal presenta una gran movilidad. Los casos que tratamos en USP San Carlos son: Síndrome facetario, Hernia discal, Estenosis de canal, Espondilolistesis, Higiene de la columna y Ejercicios de rehabilitación.

Enfermedades Atendidas:

¿En qué consiste?

La artrodesis cervical consiste en fijar dos o más vértebras entre sí, anulando la movilidad del disco que hay entre ellas, ya sea por vía anterior o posterior.

 

 

 

¿A qué pacientes va dirigido?

La artrodesis cervical esta indicada en pacientes con degeneración avanzada del disco intervertebral (discopatía degenerativa cervical), desplazamiento de una vértebra respecto a la inferior (espondilolistesis), inestabilidad de un disco intervertebral (hipermovilidad), y asociado a la descompresión en casos de hernia discal cervical o canal cervical estrecho o mielopatía cervical.

 

¿Cómo se realiza?

Básicamente existen dos vías para realizar la fusión de la columna cervical.

La artrodesis cervical anterior es la técnica más común, y se realiza con una incisión de 4-5 cm en la parte lateral anterior del cuello, y desde la misma se retira el disco deteriorado, se descomprime la médula en caso de hernia discal o compromiso de la misma, y se implanta una caja rellena de injerto de hueso junto con una placa atornillada.

La artrodesis cervical posterior se realiza a través de una incisión en la zona posterior del cuello y se implantan tornillos en las masas laterales de la vértebra, los cuales se unen por unas barras. En este caso también se coloca injerto en la parte posterior.

 

¿Cómo es el postoperatorio?

Habitualmente los pacientes permanecen inician sedestación y deambulación al día siguiente a la cirugía. Los drenajes se retiran a las 48 horas después de la intervención. Se recomienda un collarín blando de confort durante cuatro semanas. Al tercer día postoperatorio pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Los puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. El paciente puede retornar a sus actividades habituales alrededor de los tres meses después de la cirugía.

 

¿Qué complicaciones presenta?

Las complicaciones difieren según la vía de abordaje. En general, para los abordajes anteriores las principales complicaciones consisten en disfonía transitoria, dificultad para la deglución (también transitoria) y sangrado. Otras complicaciones a largo plazo son la falta de fusión, la rotura del material o la degeneración del disco superior en algunos casos. Para los abordajes posteriores existe riesgo de lesión transitoria de la raíz C5 (elevación del hombro) así como en un pequeño porcentaje de alteración del funcionamiento medular, por lo que este procedimiento se suele realizar con monitorización medular intraoperatoria.

¿En qué consiste?

La artrodesis lumbar consiste en fijar dos o más vertebras entre sí, anulando la movilidad del disco que hay entre ellas. Es la técnica estándar para solucionar los problemas discales en el raquis lumbar.

 

 

¿A qué pacientes va dirigido?

La artrodesis lumbar esta indicada en pacientes con degeneración avanzada del disco intervertebral (discopatía degenerativa lumbar), desplazamiento de una vértebra respecto a la inferior (espondilolistesis), inestabilidad de un disco intervertebral (hipermovilidad), desviaciones de la columna en el plano coronal o sagital (escoliosis o cifosis) y en otros casos en que se requiera la estabilización de la columna.

 

¿Cómo se realiza?

Existen múltiples técnicas para conseguir la fusión de la columna lumbar.

La artrodesis posterolateral instrumentada consiste en colocar unos tornillos por vía posterior en los pedículos de las vértebras, los cuales se unen entre sí mediante barras. Esto, conjuntamente con el injerto del paciente o de banco de huesos permite la fusión del raquis. A estos tornillos se les puede añadir un implante a nivel del disco (caja o malla), lo que permite conservar la altura del disco y aumentar el porcentaje de fusión del mismo. Si este implante en el disco se realiza por la misma incisión posterior se denomina PLIF (posterior lumbar interbody fusion) o TLIF (transforaminal lumbar interbody fusion), que en nuestro caso es la técnica preferida. Esta técnica también puede realizarse de forma mínimamente invasiva.

Si el abordaje para colocar la caja es por vía anterior (por el abdomen) la técnica se denomina ALIF (anterior lumbar interbody fusion).

Finalmente, esta fusión se puede realizar de manera mínimamente invasiva, con una pequeña incisión a través del lateral del abdomen, lo que se denomina técnica XLIF (extrem lateral lumbar interbody fusion).

 

¿Cómo es el postoperatorio?

Habitualmente los pacientes permanecen 24 horas en reposo en cama después de la cirugía, retirándose los drenajes a las 48 horas después de la intervención. Al segundo día inician la deambulación asistida y la rehabilitación y al quinto día pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Se recomienda una faja o ortesis lumbar de confort durante el primer mes. Las grapas o puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. El paciente puede volver a realizar una vida normal entre los tres y seis meses en función de la patología. Los tiempos de recuperación suelen acortarse en caso de cirugía mínimamente invasiva.

 

¿Qué complicaciones presenta?

Las complicaciones difieren según la vía de abordaje. En general, para los abordajes posteriores las complicaciones suponen el 4% de las cirugías y consisten en infección (2%), déficit neurológico radicular (1%) y pérdida de líquido cefalorraquídeo (1%), todos ellos reversibles con tratamiento adecuado. Finalmente, en algunos casos puede producirse pérdidas hemáticas suficientes para que se requiera una transfusión. Otras complicaciones a largo plazo son la falta de fusión, la rotura del material o la degeneración del disco superior a la artrodesis.

¿En qué consiste?

La espondilolistesis consiste en el desplazamiento anterior de una vértebra lumbar respecto a la inmediatamente inferior. En función del grado de desplazamiento se clasifica en cinco estadios. El tratamiento consiste en la fusión lumbar con o sin reducción previa, en función del grado de desplazamiento.

 

 

 

La espondilólisis es un defecto de la pars interarticularis (zona posterior de la vertebra), y su tratamiento consiste en el relleno de dicho defecto junto con la colocación de unos tornillos o alambres.

 

¿A qué pacientes va dirigido?

La espondilolistesis se da en dos grandes grupos de pacientes: en primer lugar pacientes jóvenes (espondilolistesis displásica e ítsmica) y en segundo lugar en pacientes de edad avanzada (espondilolistesis degenerativa). En los pacientes que esta espondilolistesis genere dolor lumbar o compresión de las estructuras nerviosas estaría indicado un tratamiento quirúrgico, siempre y cuando fracase el tratamiento conservador.

La espondilólisis habitualmente se da en pacientes jóvenes como paso previo a la espondilolistesis, y suele necesitar tratamiento quirúrgico cuando a pesar del tratamiento conservador el paciente sigue presentado dolor.

 

¿Cómo se realiza?

El tratamiento consiste básicamente en descomprimir los elementos neurales y conseguir la fusión de la columna lumbar, con o sin reducción del desplazamiento de la vértebra. La artrodesis posterolateral instrumentada consiste en colocar unos tornillos por vía posterior en los pedículos de las vértebras, los cuales se unen entre sí mediante barras. Esto, conjuntamente con el injerto del paciente o de banco de huesos permite efectuar una reducción del desplazamiento de la vértebra y conseguir la fusión del raquis. A estos tornillos se les puede añadir un implante a nivel del disco (caja o malla), lo que permite conservar la altura del disco y aumentar el porcentaje de fusión del mismo. Si este implante en el disco se realiza por la misma incisión posterior se denomina PLIF (posterior lumbar interbody fusion) o TLIF (transforaminal lumbar interbody fusion), que en nuestro caso es la técnica preferida. Esta técnica también puede realizarse de forma mínimamente invasiva. Si el abordaje para colocar la caja es por vía anterior (por el abdomen) la técnica se denomina ALIF (anterior lumbar interbody fusion).

 

¿Cómo es el postoperatorio?

Habitualmente los pacientes permanecen 24 horas en reposo en cama después de la cirugía, retirándose los drenajes a las 48 horas después de la intervención. Al segundo día inician la deambulación asistida y la rehabilitación y al quinto día pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Se recomienda una faja u ortesis lumbar de confort durante el primer mes. Las grapas o puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. El paciente puede volver a realizar una vida normal entre los tres y seis meses en función de la patología. Los tiempos de recuperación suelen acortarse en caso de tratarse de una espondilólisis o cirugía mínimamente invasiva.

 

¿Qué complicaciones presenta?

Las complicaciones difieren según la vía de abordaje. En general, para los abordajes posteriores las complicaciones suponen el 4% de las cirugías y consisten en infección (2%), déficit neurológico radicular (1%), la radiculopatía por tracción y la pérdida de líquido cefalorraquídeo (1%), todos ellos reversibles con tratamiento adecuado. Finalmente, en algunos casos puede producirse pérdidas hemáticas suficientes para que se requiera una transfusión. Otras complicaciones a largo plazo son la falta de fusión, la rotura del material, la recidiva de la espondilolistesis en el caso de reducción o la degeneración del disco superior a la artrodesis.

¿En qué consiste?
La cirugía de la cifosis consiste básicamente en la corrección de deformidades de la columna en el plano sagital, para conseguir una correcta alineación del raquis. Básicamente es corregir la desviación anterior de la parte superior del tronco.

 

 

 

 

¿A qué pacientes va dirigido?
Esta cirugía va dirigida a aquellos pacientes que presentan una desviación del raquis en este sentido (llamado también cifosis). El origen de esta desviación puede ser idiopático o desconocido, o bien secundario a malformaciones vertebrales, fracturas (cifosis postraumática) infecciones (o defectos del crecimiento (lo más frecuente, llamado enfermedad de Sheuermann). La cirugía se emplea principalmente para la cifosis grave (de más de 70 grados) o para curvas que no responden al corsé. La cirugía generalmente tiene dos metas principales: detener el avance de la deformidad en columnas que crecen y corregir la deformidad existente.

 

¿Cómo se realiza?
Esencialmente la cifosis se corrige por vía posterior. Se trata de una cirugía con cierto riesgo para la médula, por lo que se tiene que realizar con monitorización de la misma durante de la intervención (potenciales evocados intraoperatorios). Se practica un abordaje posterior sobre la columna, identificando todas las vértebras involucradas en la deformidad. A continuación se colocan tornillos en los pedículos de las vértebras. Durante este tipo de cirugía, el cirujano acopla una barra de metal a cada lado de la columna vertebral del paciente usando tornillos acoplados a los cuerpos vertebrales, reduciendo la deformidad. Se consigue la fusión ósea mediante el aporte de injerto de hueso del propio paciente o del banco de huesos El hueso crece entre las vértebras y las mantiene juntas y rectas. Este proceso se denomina fusión espinal. Las barras de metal acopladas a la columna vertebral aseguran que la columna permanezca recta mientras se produce la fusión espinal.

Otra opción de cirugía para algunos tipos de cifosis, especialmente cuando dependen de una sola vertebra (cifosis angular) es mediante un abordaje anterior, lo que significa que la cirugía se realiza a través de las paredes torácicas, en lugar de a través de la espalda del paciente. El paciente yace en posición lateral durante la cirugía. Durante este procedimiento, el cirujano hace incisiones en el costado del paciente, desinfla el pulmón y extrae una costilla para alcanzar la columna vertebral.

 

¿Cómo es el postoperatorio?
Habitualmente los pacientes permanecen 24 horas en la UCI con reposo en cama después de la cirugía, retirándose los drenajes a las 48 horas después de la intervención. Al segundo día inician la sedestación y progresivamente la deambulación asistida y la rehabilitación, y entre el sexto y séptimo día pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Las grapas o puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. Algunos pacientes también pueden regresar al colegio o al trabajo en un período de 2 a 4 semanas después de la cirugía y reanudar muchas actividades preoperatorias en 4 a 6 meses. Después del proceso de recuperación, es posible que los pacientes puedan volver a llevar una vida activa normal.

 

¿Qué complicaciones presenta?
En general, para los abordajes posteriores las complicaciones principales suponen el 5% y comprenden la infección, el malposicionamiento de los tornillos y la parálisis intestinal transitoria (íleo paralítico). Las complicaciones de la médula prácticamente desaparecen con la utilización de la monitorización intraoperatoria. Finalmente, en algunos casos puede producirse pérdidas hemáticas suficientes para que se requiera una transfusión. Otras complicaciones a largo plazo son la falta de fusión, la rotura del material o la progresión de la curva en zonas que no están fusionadas.

¿En qué consiste?
La hernia discal lumbar consiste en un fragmento de disco que se ha extruido, comprimiendo una raíz nerviosa lumbar. La cirugía consiste en la retirada de este fragmento de disco, ya sea por discectomía convencional (habitualmente de forma mínimamente invasiva) o por microdiscectomía.

 

 

 

¿A qué pacientes va dirigido?
La discectomía o microdiscectomía esta indicada en pacientes con hernia discal lumbar que además presentan ciática, es decir, la inflamación del nervio que esta comprimido. El dolor normalmente se describe como profundo y agudo y a menudo empeora a medida que baja por la pierna afectada. El brote de dolor con una hernia de disco puede ocurrir de repente o anunciarse con una sensación de desgarro o chasquido en la columna vertebral. Síntomas como entumecimiento, hormigueo y debilidad en los músculos pueden indicar una compresión más grave. Esta cirugía generalmente es considerada después de 6 a 8 semanas después del inicio de los síntomas, si el dolor no es aliviado por el tratamiento conservador (que incluye analgésicos y infiltraciones epidurales). Si el dolor y la discapacidad del paciente son graves, se puede considerar una cirugía antes de este período.

 

¿Cómo se realiza?
En esta cirugía se quita la parte de la hernia discal que está pinzando el nervio.

Una microdiscectomía se realiza mediante una pequeña incisión (de 3 a 4 cm) en la línea media de la parte inferior de la espalda. Habitualmente se localiza el disco afectado mediante radiografías dentro del quirófano. Los músculos de la espalda (erectores espinales) se separan del arco óseo (lámina) de la columna. Debido a que estos músculos de la espalda corren verticalmente, se pueden desplazar en lugar de tener que cortarlos. Posteriormente se retira el ligamento amarillo y se acceda al canal espinal. Una vez aquí, se emplean lentes quirúrgicos (lupas) o un microscopio quirúrgico para visualizar la raíz del nervio, y así proceder a su descompresión.

En el caso de la discectomía convencional el procedimiento es el mismo con una incisión algunos centímetros más larga, por lo cual no es necesario el uso de lentes o magnificadores de la visión.

 

¿Cómo es el postoperatorio?
Habitualmente los pacientes se levantan al día siguiente de la cirugía e inician la deambulación y la rehabilitación y al segundo día pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Se recomienda una faja u ortesis lumbar de confort durante el primer mes. Las grapas o puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. El paciente puede volver a realizar una vida normal entre uno y tres meses después de la cirugía.

 

¿Qué complicaciones presenta?
Las complicaciones son escasas, y suponen alrededor del 4% de las cirugías. La principales consisten en la infección (1%), déficit neurológico radicular (<1%) y pérdida de líquido cefalorraquídeo (2%), todos ellos reversibles con tratamiento adecuado. Adicionalmente, a medio-largo plazo el paciente puede presentar también recurrencia de hernia discal (2-5%), fibrosis peridural o inestabilidad del disco intervertebral.

¿En qué consiste?
La Cirugía de las fracturas cervicales consiste en reducir una vértebra cervical fracturada y fijar la misma con las inmediatamente superiores e inferiores, anulando la movilidad del disco que hay entre ellas. Esto permite que la fractura consolide en una posición correcta sin generar deformidad en la columna.

 

 

 

 

¿A qué pacientes va dirigido?
Obviamente, este tratamiento está dirigido a pacientes con fracturas traumáticas agudas de la columna cervical.

 

¿Cómo se realiza?
Básicamente existen dos vías para realizar el tratamiento de las fracturas de la columna cervical. Algunas fracturas son tributarias de realizar un abordaje anterior, el cual se realiza con una incisión de 4-5 cm en la parte lateral anterior del cuello, y desde la misma se retira el cuerpo vertebral fracturado, se descomprime la médula en caso de compromiso de la misma, y se implanta una caja rellena de injerto de hueso junto con una placa atornillada. Otras fracturas es mejor tratarlas por vía posterior, que se realiza a través de una incisión en la zona posterior del cuello y se implantan tornillos en las masas laterales de la vértebra, los cuales se unen por unas barras. En este caso también se coloca injerto en la parte posterior.

 

¿Cómo es el postoperatorio?
Habitualmente los pacientes permanecen inician sedestación y deambulación al día siguiente a la cirugía. Los drenajes se retiran a las 48 horas después de la intervención. Se recomienda un collarín blando de confort durante cuatro semanas. Al tercer día postoperatorio pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Los puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. El paciente puede retornar a sus actividades habituales alrededor de los tres meses después de la cirugía.

 

¿Qué complicaciones presenta?
Las complicaciones difieren según la vía de abordaje. En general, para los abordajes anteriores las principales complicaciones consisten en disfonía transitoria, dificultad para la deglución (también transitoria) y sangrado. Otras complicaciones a largo plazo son la falta de fusión, la rotura del material o la degeneración del disco superior en algunos casos. Para los abordajes posteriores existe riesgo de lesión transitoria de la raíz C5 (elevación del hombro) así como en un pequeño porcentaje de alteración del funcionamiento medular, por lo que este procedimiento se suele realizar con monitorización medular intraoperatoria.

¿En qué consiste?
La cirugía de la escoliosis consiste básicamente en la corrección de deformidades de la columna en el plano coronal (y también en los planos sagital y axial), para conseguir una correcta alineación del raquis.

 

 

 

 

¿A qué pacientes va dirigido?
Esta cirugía va dirigida a aquellos pacientes que presentan una deformidad del raquis en este sentido (llamado también escoliosis). El origen de esta deformidad puede ser idiopático o desconocido (la más frecuente, llamada escoliosis idiopática del adolescente), secundario a malformaciones vertebrales, secundario a enfermedades neuromusculares, por trastornos genéticos o de origen degenerativo (escoliosis del adulto).L a cirugía se emplea principalmente para la escoliosis grave (curvas de más de 45 grados) o para curvas que no responden al corsé. La cirugía generalmente tiene dos metas principales: detener el avance de la curva y corregir la deformidad espinal.

 

¿Cómo se realiza?
Esencialmente la escoliosis se corrige por vía posterior. Se trata de una cirugía con cierto riesgo para la médula, por lo que se tiene que realizar con monitorización de la misma durante de la intervención (potenciales evocados intraoperatorios). Se practica un abordaje posterior sobre la columna, identificando todas las vértebras involucradas en la deformidad. A continuación se colocan tornillos en los pedículos de las vértebras con especial atención a la rotación de las mismas. Durante este tipo de cirugía, el cirujano acopla una barra de metal a cada lado de la columna vertebral del paciente usando tornillos acoplados a los cuerpos vertebrales. Se consigue la fusión ósea mediante el aporte de injerto de hueso del propio paciente o del banco de huesos El hueso crece entre las vértebras y las mantiene juntas y rectas. Este proceso se denomina fusión espinal. Las barras de metal acopladas a la columna vertebral aseguran que la columna permanezca recta mientras se produce la fusión espinal.

Otra opción de cirugía para algunos tipos de escoliosis es mediante un abordaje anterior, lo que significa que la cirugía se realiza a través de las paredes torácicas, en lugar de a través de la espalda del paciente. El paciente yace en posición lateral durante la cirugía. Durante este procedimiento, el cirujano hace incisiones en el costado del paciente, desinfla el pulmón y extrae una costilla para alcanzar la columna vertebral.

 

¿Cómo es el postoperatorio?
Habitualmente los pacientes permanecen 24 horas en la UCI con reposo en cama después de la cirugía, retirándose los drenajes a las 48 horas después de la intervención. Al segundo día inician la sedestación y progresivamente la deambulación asistida y la rehabilitación, y al séptimo día pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Las grapas o puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. Algunos pacientes también pueden regresar al colegio o al trabajo en un período de 2 a 4 semanas después de la cirugía y reanudar muchas actividades preoperatorias en 4 a 6 meses. Después del proceso de recuperación, es posible que los pacientes puedan volver a llevar una vida activa normal.

 

¿Qué complicaciones presenta?
En general, para los abordajes posteriores las complicaciones principales suponen el 5% y comprenden la infección, el mal posicionamiento de los tornillos y la parálisis intestinal transitoria (íleo paralítico). Las complicaciones de la médula prácticamente desaparecen con la utilización de la monitorización intraoperatoria . Finalmente, en algunos casos puede producirse pérdidas hemáticas suficientes para que se requiera una transfusión. Otras complicaciones a largo plazo son la falta de fusión, la rotura del material o la progresión de la curva en zonas que no están fusionadas.

¿En qué consiste?
La estabilización dinámica consiste en colocar un dispositivo, usualmente transpedicular, que limita la movilidad de la columna pero que no la suprime totalmente como es el caso de la fusión lumbar. Por tanto, si objetivo es restringir controladamente los movimientos de la columna lumbar lo que lleva a eliminar el dolor por una parte y por otra parte a no inmovilizar la columna lumbar, con sus consecuentes complicaciones.

 

 

 

¿A qué pacientes va dirigido?
La Estabilización dinámica lumbar esta indicada en pacientes jóvenes con degeneración inicial del disco intervertebral (discopatía degenerativa lumbar) o inestabilidad de un disco intervertebral (hipermovilidad). Estos sistemas de estabilización dinámica están en pleno desarrollo, por lo que hace falta una visión más a largo plazo para determinar su efectividad. No se debe perder la perspectiva que las fusiones son el tratamiento clásico y que las estabilizaciones dinámicas en la columna con enfermedad degenerativa se reservan para casos puntuales y no son en absoluto un estándar de la técnica para la generalidad de los pacientes.

 

¿Cómo se realiza?
Básicamente existen dos tipos de técnicas para conseguir la estabilización dinámica de la columna.

En primer lugar existen los dispositivos interespinosos, que es un implante mínimamente invasivo que se asienta entre dos procesos interespinosos en la parte inferior de la columna vertebral. La movilidad se limita mínimamente.

El segundo tipo de estabilización dinámica se basa en la instrumentación transpedicular. Consiste en colocar unos tornillos por vía posterior en los pedículos de las vértebras, los cuales se unen entre sí mediante unas barras o dispositivos elásticos. Aquí no se usa injerto dado que lo que se pretende es estabilizar, no fusionar.

 

¿Cómo es el postoperatorio?
Habitualmente los pacientes permanecen 24 horas en reposo en cama después de la cirugía, retirándose los drenajes a las 48 horas después de la intervención. Al segundo día inician la deambulación asistida y la rehabilitación y al quinto día pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Se recomienda una faja u ortesis lumbar de confort durante el primer mes. Las grapas o puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. El paciente puede volver a realizar una vida normal alrededor de los tres meses en función de la patología. Los tiempos de recuperación suelen acortarse en caso de cirugía mínimamente invasiva.

 

¿Qué complicaciones presenta?
Las complicaciones difieren según la vía de abordaje. En general, para los abordajes posteriores las complicaciones suponen el 4% de las cirugías y consisten en infección (2%), déficit neurológico radicular (1%) y malposición de los implantes, todos ellos reversibles con tratamiento adecuado. Finalmente, en algunos casos puede producirse pérdidas hemáticas suficientes para que se requiera una transfusión. Las complicaciones a largo plazo son desconocidas, pero podrían pasar por el aflojamiento del material o la rotura del mismo.

¿En qué consiste?
La artroplastia de disco intervertebral cervical (ADR), o prótesis de disco consiste en sustituir el disco intervertebral por un dispositivo que mantiene la movilidad entre las dos vértebras cervicales.

 

 

 

 

¿A qué pacientes va dirigido?
La artroplastia de disco intervertebral cervical esta indicada en pacientes jóvenes con una degeneración inicial del disco intervertebral (discopatía degenerativa cervical), una hernia discal cervical o inestabilidad de un disco intervertebral (hipermovilidad), con preservación de las articulaciones posteriores y con una buena calidad ósea. La sustitución por disco artificial está diseñada para mantener el movimiento en la columna vertebral para las personas que padecen los síntomas de la enfermedad degenerativa de disco.

 

¿Cómo se realiza?
Este tipo de procedimiento de sustitución de articulación o artroplastia implica la inserción de un disco artificial en el espacio intervertebral una vez extraído un disco intervertebral natural. El dispositivo está diseñado para conservar la movilidad dentro del espacio del disco y a lo largo del segmento vertebral tratado. Está diseñado para funcionar como una articulación, proporcionando movimiento (flexión, extensión, torsión lateral y rotación) y alineación (altura y curvatura) de un disco natural.

La técnica se realiza por vía anterior, habitualmente por una pequeña incisión de 4-5 cm en la parte antero-lateral del cuello. Se rechaza las estructuras viscerales y vasculares, y una vez llegado a la columna, se expone el área donde los fragmentos del disco o los espolones óseos están presionando contra las estructuras neurálgicas (raíces nerviosas y/o médula espinal), se extrae el disco y el material óseo de alrededor de las estructuras neurálgicas para darles más espacio (discectomía y descompresión) y finalmente se inserta y asegura el disco artificial en el espacio intervertebral, usando instrumentos especializados y bajo control radiográfico.

 

 

¿Cómo es el postoperatorio?
Habitualmente los pacientes permanecen inician sedestación y deambulación al día siguiente a la cirugía. Los drenajes se retiran a las 48 horas después de la intervención. Al tercer día postoperatorio pueden ser dados de alta del hospital siendo autónomos para las actividades de la vida diaria. Los puntos se retiran entre los 10-14 días y el paciente sigue la rehabilitación de forma ambulatoria. El paciente puede retornar a sus actividades habituales alrededor de los dos meses después de la cirugía.

 

¿Qué complicaciones presenta?
Las complicaciones son secundarias a de la vía de abordaje. En general, las principales complicaciones consisten en disfonía transitoria, dificultad para la deglución (también transitoria) y sangrado. Otras complicaciones a largo plazo serian el malfuncionamiento de la prótesis, la extrusión de la misma o la fusión espontánea del segmento donde esta implantada.

 

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